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08/07/2004 | Fuente: El universal Volver Atrás

Historia del uso del jabón.

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No sólo con cosméticos y perfumes se consigue la belleza, también es muy importante limpiar bien la dermis como parte medular del aseo

El jabón, básico para la limpieza

En el baño o en el lavabo, este producto se ha convertido en algo habitual, pero acaso se ha preguntado ¿de dónde viene la costumbre de usar jabones?

Hoy existen de distinta calidad y para todos los gustos: con aceites y cremas hidratantes, perfumados, inodoros, sólidos, con textura de gel o de crema, o con las más insólitas figuras. Pero pasaron varios siglos para que esto fuera posible.

Los agentes purificantes y materiales jabonosos se mencionan ya desde el Antiguo Testamento. Eran productos hecho únicamente con cenizas de corteza de árbol.

En el siglo I d.C., el historiador romano Plinio el Viejo describió las diversas formas de jabones duros y blandos que contenían colorantes y eran utilizados por las mujeres para limpiar sus cabellos y teñirlos de colores brillantes.

Por su parte, los egipcios ya usaban un producto jabonoso que consistía en una mezcla de agua, aceite y ceras vegetales o animales, fórmula que fue utilizada también por los griegos y los romanos.



Surge la industria

No fue sino hasta el siglo VII cuando surgió una potente industria en España e Italia y fue precisamente en Savona donde se empezó a elaborar un jabón de aceite de oliva, hecho por los musulmanes.

Alrededor del siglo XIII, cuando la industria del jabón llegó a Francia desde Italia, la mayoría de los jabones se producían con sebo de cabra y ceniza de haya que proporcionaba el álcali.

Tras distintos experimentos, los franceses desarrollaron un método para la fabricación del jabón, utilizando aceite de oliva en lugar de grasas animales, al igual que hacían los italianos.

En el siglo XV aparece el jabón de Marsella, el precursor de los jabones actuales, preparado con una mezcla de huesos (ricos en potasio) y grasas vegetales. La industria jabonera floreció en las ciudades costeras del Mediterráneo, favorecidas por la abundante presencia del aceite de oliva y la sosa natural.

Hacia 1500 se introdujeron en Inglaterra todos los descubrimientos hechos hasta ese momento. Esta industria creció rápidamente en ese país y en 1622 el rey Jacobo I le concedió ciertos privilegios.

En algunas zonas del continente americano, el jabón se hacía principalmente en el ámbito doméstico, utilizando grasas animales. Sin embargo, hacia 1700, los habitantes de algunas zonas obtenían la mayor parte de sus ingresos de la exportación de cenizas y grasas empleadas en la fabricación del jabón.



Ácidos grasos y glicerina

En 1783, el químico sueco Carl Wilhelm Scheele en forma accidental encontró la reacción que se produce hoy en la fabricación del jabón, cuando el aceite de oliva hervido con óxido de plomo produce una sustancia de sabor dulce que él denominó Ölsüss , que conocemos como glicerina.

El descubrimiento de Scheele permitió al químico francés Michel Eugéne Chevreul investigar la composición de las grasas y los aceites utilizados en el jabón. Chevreul descubrió en 1823 que las grasas simples no se combinan con el álcali para formar el jabón, sino que se descomponen formando ácidos grasos y glicerina.

Mientras tanto, en 1791, el químico francés Nicolas Leblanc inventó un proceso para la obtención de carbonato de sodio o sosa, utilizando sal ordinaria, que revolucionó la fabricación del jabón.

Fue en el siglo XIX cuando los científicos descubrieron el papel de las bacterias en el desarrollo del mal olor y con ello aparecieron los primeros desodorantes.

El primero lo inventaron los americanos, con el nombre de "Mum" (1888), una crema bactericida que dio origen a una marca de desodorantes. Su éxito fue espectacular, antes de éste, se utilizaba frotar las axilas con amoniaco diluido en un poco de agua o impregnarse en perfume. Sin embargo, al mezclarse con el sudor producía un olor desagradable.

La utilización como tal del jabón durante el baño se da en el siglo XIX, con el inicio de la distribución de agua por cañerías y la instalación de grifos.

A finales de 1960, debido al aumento de la contaminación del agua, se puso en entredicho la inclusión de compuestos químicos dañinos como los fosfatos en los detergentes. En su lugar, se usan agentes biodegradables que se eliminan facilmente.

Hoy en día hasta las grandes marcas de la cosmética hacen sus lanzamientos de perfumes, acompañándolos de una línea de baño con la misma fragancia. (BG )

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