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10/06/2008 | Fuente: lavanguardia.es Volver Atrás

Limpiar la casa sin ensuciar el mundo

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Los detergentes ´verdes´ prometen los mismos resultados respetando la naturaleza. Su uso es opcional y en España nueve compañías venden limpadores verdes

Limpiar es más bien una transferencia de suciedad. De la ropa, los platos o los muebles al aire y el agua. Los productos químicos que hay detrás de los productos de limpieza del hogar tienen un impacto negativo en el medio ambiente y en ocasiones sobre la salud humana, coinciden científicos y grupos ecologistas. Para evitar en lo posible esta contaminación - aunque no sean la panacea-, se han desarrollado los productos de limpieza ecológicos.

Por ahora son poco conocidos, pero compañías del sector afirman que el futuro del aseo doméstico se centra en ellos. Representan una alternativa a los detergentes convencionales, que son los causantes de un tercio de los fosfatos que llegan al agua, lo que contribuye a la proliferación de algas y bacterias, según el Comité Español de la Detergencia. Algunos contienen alquifenoles y ftalatos, sustancias que han sido relacionadas con alteraciones reproductivas y del desarrollo, y también materiales irritantes para las personas y tóxicos para los animales acuáticos, aseguran en la comisión de Medio Ambiente de la Unión Europea (UE).

En los últimos años han aumentado las normas que controlan las sustancias químicas, de las cuales la más importante es la normativa europea Reach, que entró en vigor en el 2004 y da un marco común para clasificar estas sustancias y aclara cuáles se pueden utilizar y en qué ámbitos. Los fabricantes de productos de limpieza se rigen por ella, al igual que todos los sectores industriales, pero carecen de una ley que les marque el camino en cuestiones ecológicas. La única garantía de que se está adquiriendo un producto de limpieza verde es el sello de la flor, que impulsa la Unión Europea y que en España gestionan las comunidades autónomas. "El sello de la flor, o ecoetiqueta, indica que el producto ha sido fabricado siguiendo unas pautas sostenibles", explica Salvador Samitier, jefe de servicio de calidad ambiental del Departament de Medi Ambient de la Generalitat. Para ganarse la ecoetiqueta se deben cumplir unos criterios estrictos, que abarcan desde los materiales de los que se compone el limpiador hasta su proceso de fabricación y envase - véase el recuadro-.

Se trata de algo voluntario para las compañías, y según los datos que maneja la UE, a falta de obligación, la voluntad se la toman con mucha calma. En la fundación Ecolabel afirman que la implantación del sello de la flor es lento pero continuado. Desde que nació en 1992, además de detergentes y otros limpiadores, se ha extendido a otros 24 grupos de productos y servicios - electrodomésticos, pinturas, aseo personal, ropa, alojamientos turísticos, etcétera-. Un total de 600 compañías trabajan con este sello y comercializan 2.000 productos en todo el continente.

El sector con mayor presencia es el de la limpieza, que junto con el de las pinturas y la ropa acapara el 80% del mercado de bienes con ecoetiqueta. España es el quinto país de la UE con mayor número de fabricantes de detergentes que utilizan el sello de la flor, nueve en total, tres de ellos en Catalunya. A la cabeza se sitúan Francia (45 fabricantes), Italia (39), Alemania (13) y Dinamarca (11). Esto por lo que se refiere al sello de la flor, porque los países escandinavos han desarrollado su propio sistema de garantía ecológica - el cisne- con criterios más estrictos que la ecoetiqueta común europea. Lo mismo ocurre en Alemania, que también se rige por la marca conocida como ángel azul. De hecho, fueron los alemanes los que marcaron los principales requisitos de la ecoetiqueta europea.

La situación en España, pese al número de fabricantes ecológicos, no es para tirar cohetes. A falta de números concretos de ventas, en la comisión de Medio Ambiente sostienen que el sector de los detergentes verdes aún está por despegar aquí. Sólo el 5% de la población conoce el significado de la ecoetiqueta y las características de los limpiadores ecológicos - una de las cifras más bajas del continente-. En un estudio sobre el desarrollo de estos productos en España que publicó el año pasado Ecolabel, casi el 100% de los encuestados afirmaba que los detergentes ecológicos les parecían menos efectivos, y el 12% decía que eran demasiado caros. "El problema está en que muchas veces se confunde efectividad con agresividad", explica Samitier. Precisamente, uno de los requisitos que todos los detergentes deben cumplir para obtener la ecoetiqueta es la efectividad, que debe ser igual o mayor a la de un limpiador convencional. Un laboratorio externo se encarga de verificarlo.

Carlos Argemí, de la firma de detergentes ecológicos Proeco Químicas, afirma que el mito del mayor coste "es falso". "Es cierto que el precio medio suele ser un 8% superior al de los detergentes convencionales, pero la cantidad de producto que necesitas para limpiar es menor, con lo que se compensa la diferencia de precio", explica. Su compañía vende ecodetergentes desde el 2007. Se calcula que por cada cien litros de agua es necesario un litro de detergente ecológico. La proporción con los limpiadores normales es de cinco litros de detergente por cada cien de agua. Así, el volumen de sustancias químicas que se arroja al medio ambiente con los ecolimpiadores es menor, aparte de que ya de por sí contienen menos cantidad de materiales peligrosos. "Además, son más efectivos a bajas temperaturas, con lo que se ahorra en electricidad", continúa Argemí.

La mayor parte de los limpiadores verdes está en el mercado desde hace poco. KH Lloreda fue una de las primeras compañías en obtener la certificación ecológica de la UE con el quitagrasas KH-7, en el 2003. Desde entonces han adaptado a los requisitos ecológicos cuatro productos más - para el baño y la cocina-.

Los detergentes deben cambiar, afirman en Ecolabel, por eso dentro de cinco años entrará en vigor una nueva normativa de fabricación ecológica. Se acabará la voluntad. La Asociación Española de Fabricantes de Detergentes no ha querido pronunciarse al respecto ni aclarar su política medioambiental. 

El uso de lejía puede producir asma

Dos estudios realizados por investigadores del Centre de Recerca en Epidemiologia Ambiental demuestran que ciertos limpiadores pueden afectar a la salud humana. Uno de ellos, publicado en el 2005, afirmaba que las personas que utilizan lejía y otros agentes irritantes - como el amoniaco- en el trabajo de forma continuada tienen más posibilidades de padecer asma. El segundo, del 2007, indicaba que el uso de limpiadores en spray - como los limpiamuebles o limpiacristales- también tenían incidencia en la aparición del asma. Los fabricantes de detergentes ecológicos tienen prohibido presentarlos en forma de spray. Hay más de 100.000 sustancias químicas, de las que sólo están evaluadas totalmente el 3%.


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