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BARCELONA | 27/07/2004 | Fuente: IBLNEWS Volver Atrás

Condenan a unos laboratorios por la intoxicación de un trabajador de la limpieza que ha quedado inválido y ciego

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 Condenan a unos laboratorios por la intoxicación de un trabajador de la limpieza que ha quedado inválido y ciego
 
 El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) ha condenado a los laboratorios Menarini y a la empresa de limpieza Contratos y
 Limpiezas (Colim) por el accidente laboral que sufrió un empleado de limpieza que fue víctima de una intoxicación durante la manipulación de
 unos productos por orden de los empresarios. El trabajador ha quedado totalmente inválido y, entre las numerosas dolencias que padece, se
 encuentra prácticamente ciego, además de no poder casi ni caminar.
 
    La Sala de lo Social del TSJC ha estimado que hubo responsabilidad de las empresas por el accidente laboral "por falta de medidas de
 seguridad" y ha impuesto un recargo del 40 por ciento en las prestaciones a la Seguridad Social, según la sentencia, a la que ha
 tenido acceso Europa Press.
 
    El Alto Tribunal catalán responsabiliza a ambas firmas por encargar un trabajo peligroso a un empleado sin formación sobre este tipo de
 tareas y que no fue informado de los riesgos que conllevaba la tarea que le fue encomendada.
 
    Montserrat de Juan Monzón, la abogada del trabajador, se mostró satisfecha, en declaraciones a Europa Press, por la decisión de los
 jueces pero explicó que, además de la vía laboral, han iniciado un proceso penal contra las empresas porque, en su opinión, se ha producido
 "una grave negligencia" que ha dejado a su cliente "en unas condiciones lamentables y al borde de la muerte".
 
    El accidente se produjo el 7 de mayo de 1999, cuando a José Antonio Mañas, que hacía más de ocho años que trabajaba para la empresa Colim
 con la categoría profesional de especialista de limpieza, se encontraba en los laboratorios, en su centro de Badalona (Barcelona).
 
 
 DERRAMAMIENTO.
 
    Sobre las 12 horas se podujo el derramamiento de un líquido conocido como Speck Tacka, que se vertió completamente (700 litros) a 70 grados
 centígrados de temperatura en una sala de unos 20 metros cuadrados.
 
    La empresa que suministraba dicho producto a los laboratorios recomendó su eliminación mediante la dilución con agua y envío por las
 cloacas a través del desagüe y, caso de que ello no pudiera ser posible, se realizara a través de una empresa especializada.
 
    Los laboratorios encargaron la limpieza del vertido a la empresa Colim, que a su vez encargó el trabajo al empleado accidentado, que en
 ese momento se encontraba realizando otras tareas en la empresa. Sobre las 13.45 horas, el trabajador inició la limpieza de la sala "siguiendo
 en todo momento las indicaciones del personal" de los laboratorios.
 
    Así, diluyó el producto vertido con agua a presión dirigiéndolo a los desagües comprobando el Ph del suelo con tiras indicadoras y utilizando
 como protección guantes, botas, mascarilla de papel y gafas.
 
    Tras la pausa para la comida, se reinició la tarea sobre las 15 horas, pero ante la falta de resultados, el químico de los laboratorios
 decidió neutralizar el efecto alcalino del vertido con otro producto, un detergente de base ácida y "cuya inhalación en elevadas concentraciones
 de vapores nitrosos son tóxicos y pueden crear quemaduras en vías respiratorias, piel y ojos".
 
 "SIN SUPERVISION".
 
    Esta tarea fue llevada a cabo por el trabajador en solitario "sin supervisión" y, ante el nuevo fracaso del tratamiento, se decidió tirar
 lejía diluida en agua, lo que provocó que se desprendieran vapores por la mezcla de productos y que fueron inhalados por el empleado, que ya
 desde el primer momento presentó "enrojecimiento e irritación de la mucosa ocular". Otros trabajadores del laboratorio resultaron también
 afectados, aunque en menor medida.
 
    Cuando el encargado del laboratorio vio el ambiente de la habitación y el estado del trabajador, le ordenó que se fuera a su domicilio. Sin
 embargo, al seguir encontrándose mal, fue trasladado al Hospital del Mar, donde fue atendido por intoxiación.
 
    El trabajador interpuso denuncia en la Inspección de Trabajo, que levantó acta y propuso una sanción grave de 1.500 euros. No obstante,
 dicha sanción se encuentra recurrida en los tribunales de los contencioso-administrativo.
 
    Paralalelamente, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) declaró la existencia de responsabilidad empresarial por "falta de
 medidas de seguridad en el accidente" y declaró el incremento del 30 por ciento de las prestaciones de la seguridad social a cargo de la empresa
 de limpieza y los laboratorios.
 
    Sin embargo, contra dicha resolución reclamó el empleado, al que el INSS el 11 de abril de 2000 declaró en situación de incapacidad
 permanente absoluta derivada de accidente de trabajo al acreditarse que sufre "hiperreactividad bronquial inespecífica de grado severo con
 crisis de broncoespasmos y tos espasmódica severa de inhalación de irritantes inespecíficos". Desde esa fecha, su estado de salud ha ido
 empeorando inexorablemente y ha tenido que someterse a diversas intervenciones.
 
 SENTENCIA.
 
    El trabajador reclamó el incremento del recargo al 50 por ciento y después de admitir a trámite la demanda y de la celebración del juicio,
 el Juzgado de lo Social número 19 de Barcelona condenó a las empresas a pagar de forma solidaria el recargo en todas las "prestaciones
 económicas derivadas de accidente de trabajo" en "cuantía del 40 por ciento".
 
    No obstante, la empresa de limpieza y los laboratorios recurrieron ante el TSJC alegando, entre otras razones, la "imprudencia" del
 empleado.
 
    El Alto Tribunal catalán considera que la responsabilidad del accidente debe ser atribuida a las empresas por cuanto deben adoptar
 "las medidas necesarias" para proteger a sus empleados y, en este caso particular, debieron acudir a "una empresa especializada" para realizar
 la tarea que le fue encomendada al trabajador.
 
    "Las penosas consecuencias" que sufre el trabajador "lo fueron debido a la concentración de gases tóxicos en niveles superiores a los
 permitidos" y al hecho que realizó la limpieza sin la información ni la formación "adecuada" y con escasas medidas de seguridad, además de "en
 solitario y sin ningún control ni vigilancia", concluye la sentencia.
 
    Por otra parte, el empleado ha denunciado por la vía penal a los responsables del laboratorios y de la empresa de limpieza. De hecho este
 procedimiento penal fue una de las alegaciones que usaron los abogados de los empresarios en el recurso, pero el TSJC afirma que "las
 jurisdicciones penal y laboral, por su finalidad, forma de actuar y significado de sus decisiones, son totalmente independientes".

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